Las condiciones de la investigación emprendida en 2017 hicieron que la entrevista fuese el formato idóneo para recabar información y generar documentos. Que el periodo a investigar (1980-2010) sea tan reciente significó dos cosas: la primera, que la mayoría de los artistas que contribuyeron al desarrollo de la práctica del performance en Tijuana siguen con vida; la segunda, la falta de estudios, acervos instituidos y en general de documentos identificados. Por otro lado, el performance como práctica artística también interfiere en las estrategias para historiarlo. Debido a su carácter efímero y posturas extremas anti-documentación, en muchos casos simplemente no existe material de registro. Sin embargo, partiendo del concepto “memoria histórica”, que promueve formas de historiar relacionadas con los cuerpos-memoria, entendiendo a los individuos como repositorios de la memoria y activadores del rememorar, el relato personal como forma de articulación de la historia colectiva, parece una vía para este trabajo. Abrazando las implicaciones de olvido y ficción que la memoria supone, considero queda manifiesta la condición de todo documento: ser la condensación de una red de afectos.

La primeras entrevistas fueron realizadas a performers activos en diferentes periodos, lo que me permitió esbozar un mapa de relaciones entre los diferentes agentes.

Entrevistados:

Claudia Algara a.k.a. “Cali”, artista.

Carmela Castrejón Diego, artista visual.

olgaMargarita dávila, artista y curadora de arte.

Isaí García, artista plástico y performer.

Aldo Guerra, artista visual.

Lula Lewis, artista visual.

Richard A. Lou, artista chicano.

Azzul Monraz, artista.

Gerardo Navarro a.k.a. “Nemónico”, artista.

José Hugo Sánchez, artista.

Sayak Valencia, doctora en filosofía, teoría y crítica feminista, y performer.

 

Lula Lewis en la imagen de Elba Echevarría.